viernes, abril 28, 2006

vuelvan a sus asientos

El cerebro es poderoso. Siempre lo digo, siempre lo he pensado. Sus hemisferios se confabulan para hacerte creer miles de cosas que no pasan o bien, les aumenta el contraste para que los colores brillen más de lo normal en ciertas ocasiones.
El cerebro inventa malos, inventa buenos y hasta logra que le encuentres virtudes a quien no las tiene. Sin embargo, el cerebro ordena las cajas y las adecua a tus necesidades. Hace que una persona encaje en lo que buscas, más por una necesidad que porque sea real, tangible.
El cerebro se lo inventa para secretar endorfinas, porque hace tiempo que no las conocía. Pero resulta que es culpa de esa masa dentro del cráneo, esa que que se apropia de todo, que tiene la maldita cualidad de encontrarse de frente con alguien real y disfrazarlo, reinventarlo como una persona con cualidades únicas, lo espolvorea hasta con brillantinas y te hace creer que lo que sientes, lo que te provoca es algo así como un estado de enamoramiento.
No obstante, el cerebro te engaña, como una vez me lo explicaron 3 cientificos por la señal de la televisión española. Te engaña y de a poco te da pistas de la falsedad.Te tira acertijos que revelan que todo te lo inventaste, que no salió más allá de tus cejas y todo es una creación de tu siniestro cerebro que se pone de acuerdo con tus neuronas, que juntos emborrachan al corazón y le hacen simular estados de felicidad instantáneos que crees permanentes, siendo que todo es una falsa alarma.Una maldita falsa alarma que te anuncia que debes volver a usar el cinturón y continuar viajando.

Así ya no se puede confiar ni en tu propio cuerpo.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

quie te inventaste ahora mi maria de nadie ojala que no te enojis oprque te puse en micoso chao lovui

escucho ameli y me da la custion
chao

7:30 p. m., abril 28, 2006  
Blogger daniela said...

hagamonos una lobotomia!

11:33 p. m., abril 28, 2006  
Blogger Catalina Pimentel said...

pucha sí, a veces nos falla la sinapsis, la culpa es del cerebro digo yo, no.

10:22 p. m., mayo 05, 2006  

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