miércoles, marzo 29, 2006

let me sing you a waltz


Tengo un problema de posición espacial. Digamos que no me gusta utilizar reloj, en realidad se me pierden siempre y se hace una pérdida de dinero comprar otro si para qué, si se me pierden. Es que siempre me los saco y de ahi nunca más los veo. No hablo que se pierdan en mi casa sino en cualquier parte. Estoy sentada en un café y me saco el reloj. En un ciber y me desabrocho la correa del reloj sin pensar. Así se fueron varios de estos aparatitos de mi vida.
El asunto es que nunca tengo claro que hora es. Para eso está el celular, pero siempre desconfío porque por lo general o está adelantado o atrasado y al final mejor corroborar con un celular amigo o con el reloj de alguna amistad. Cosa extraña porque pensandolo en este preciso instante, pocos usan reloj y los motivos no los tengo tan claro como el mío y mi costumbre descerebrada de desligarme de ese aparato siempre que tengo la oportunidad.

Hay una película que vi hace un tiempo y que no me gustó demasiado, pese a que tiene todo aquello que me engancha: "no pasa nada, pero tiene bonitos encuadres". Ayer hablando con Dc, quien por cierto ama esa película, le decía que la única parte que me gustó es una en que le encuentro toda la razón y hasta me identifiqué, porque ese fue el problema con la película: cero identificación. A lo que iba, el protagonista decía que cuando uno era jovencito(a) creía que siempre iba a lograr conocer personas con las cuales conectar de una forma fuera de lo normal y que por lo tanto, a uno le daba lo mismo abandonar o perder contacto con esta persona, total ya vendría otra. Sin embargo cuando creces o pasan 10 años (como en esta película), te das cuenta que aquello de la conexión sólo ocurre con un par de personas en tu vida y que por ser inmaduro los dejaste pasar fácilmente.
Tiene un poco de razón y a la vez tiene tintes de obvia, es decir, cuando estás joven eres inmaduro y naturalmente dejarás pasar personas y oportunidades sin darle demasiada importancia, pero a la vez también uno comete errores y no se da cuenta lo que se le presentó ante las narices y no se dio el tiempo de valorar.
Tambien hay otro asunto, aquello de darle un valor a personas que en realidad no lo tienen. Inventarles una conexión que existe sólo en tu cabeza, cuando de verdad no se materializó o la otra persona no lo sintió del mismo modo, pero en tu mente fantasiosa crees que la magia, el universo y los planetas se alinearon y todo es algo cósmico que debería durar por el resto de tu vida, siendo que nada de eso es verdad y tu lo sabes de manera inconsciente. En esos casos tal vez sería bueno dejarlos pasar, que se conviertan en un recuerdo más. De todos modos esperar a que pase un poco de tiempo va a darnos la razón o bien, el error nos golpeará la cara y nos tendrá mirando el pasado con cara de nostálgicos.
No lo sé, de algún modo cada cosa tiene consecuencias y dejar de lado ciertas personas, tanto como lo hacen con nosotros, traerá efectos que no controlamos, ya sean positivos o negativos, pero tampoco creo que sea tan terrible.